• Albert Torres Mercado

Año 2020: Una reflexión obligatoria

Actualizado: 23 de dic de 2020

A solo días para el día de Navidad y para el comienzo de un nuevo año, es indispensable reflexionar profundamente. El 2020 era esperado por muchos, pero nadie imaginó que iba a ser un año duro, lleno de retos y desafíos.


Todo comenzó con enjambres sísmicos que cada día sacudían más la zona sur y suroeste de nuestra isla hasta que llegó la madrugada del 7 de enero y con ella un sismo de 6.4 en potencia de magnitud de momento que dejó a cientos de puertorriqueños sin hogar y con un temor constante por meses. Desde ese momento, el Pueblo de Puerto Rico volvió a marcar un antes y un después sin imaginar que en los siguientes meses se aproximaban más dificultades. Mientras en Puerto Rico vivíamos con miedo de que otro terremoto de gran magnitud nos volviera a sacudir, en otros países del mundo se comenzaba a vivir la pesadilla de lo que iba a ser el principal protagonista del 2020; la enfermedad del covid-19.

Recuerdo como ayer que me encontraba tomando un café cuando el gobierno en plena conferencia de prensa hizo alusión y afirmaba con toda seguridad que el coronavirus no iba a llegar a Puerto Rico porque China e Italia (primeros dos países en ser epicentros de la enfermedad) estaban muy lejos. ¡Ay bendito, que pobres ilusos!

Llegó marzo y ya gran parte del mundo incluyendo las grandes ciudades estaban en alerta roja y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no tardó en declarar oficialmente que el mundo estaba enfrentando una pandemia. Rápidamente el mundo comenzó a tomar medidas restrictivas para intentar controlar a sus respectivas poblaciones. En Puerto Rico, comenzamos un’’lockdown’’ el 14 de marzo que posteriormente se fue traduciendo en Órdenes Ejecutivas cada dos semanas y que pronto comenzó a traer consecuencias adversas para la economía y para el sector laboral del país. La controversia con el desempleo demostró una vez más el problema mayúsculo de las agencias gubernamentales para enfrentar de manera organizada los problemas.

El coronavirus ha contagiado a más de 76 millones de personas a nivel mundial de las cuales más de 1.6 millones han fallecido. A pesar de ello, hemos sido una de las jurisdicciones que más control ha tenido con los contagios. Puerto Rico ha podido mantener su sistema de salud en niveles de capacidad aceptables. Los números oficiales han reflejado que se han contagiado más de 60,000 personas de las cuales cerca de 1,500 han fallecido.

Asimismo, la economía ha recibido un golpe muy duro particularmente los pequeños y medianos comerciantes. Ese particular sumado al temor que dejaron los sismos y a la preocupación constante de la pandemia, Puerto Rico ha experimentado uno de los peores años en las pasadas décadas. Además, sobrellevar una vida a distancia ha sido de gran dificultad para la educación. Estudiar desde la distancia es sumamente complejo porque el proceso de aprendizaje no es el mismo, la comunicación se pierde y el mismo ambiente del hogar para las clases y estudiar agobiaba significativamente. A eso hay que añadirle las fallas constantes del servicio eléctrico y la inestabilidad del internet que también laceraba el proceso de la enseñanza.

Ciertamente, los retos no mermaron ahí, pues el 2020 fue año eleccionario en Estados Unidos y en Puerto Rico. Estados Unidos ha vivido unos meses de inestabilidad social y política. La viciosa muerte de George Floyd el pasado mes de mayo, trascendió el mundo y diferentes países alzaron su voz en lucha contra el racismo, la xenofobia y los abusos policiales. En medio de la pandemia cientos de estadounidenses salieron a las calles en protesta y nació el movimiento de Black Lives Matter.

En Puerto Rico, el pasado 9 de agosto se suponía que fuesen las primarias de los dos partidos políticos principales y aunque las personas salieron a ejercer su derecho al voto para escoger a sus respectivos candidatos, las papeletas nunca llegaron. En consecuencia, las primarias fueron pospuestas una semana, pero dejó atrás un proceso atropellado y manchado que atentó contra la democracia puertorriqueña. Tras un proceso primarista tan bochornoso, los puertorriqueños esperábamos que la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) iba a organizarse de manera magistral para dejar atrás ese nefasto suceso y volver a recuperar la credibilidad de su institución. Desafortunadamente, llegaron las elecciones generales el 3 de noviembre y el proceso estuvo lleno de irregularidades y contratiempos. A más de un mes de las elecciones todavía no hay certificaciones oficiales por parte de la CEE.

Finalmente ha llegado diciembre y con él la gran noticia de que la FDA ha aprobado las primeras vacunas contra el covid-19 con una efectividad de más del 90%. Afortunadamente, ya comenzaron a llegar las dosis y se ha comenzado el proceso de administración. Más de 15,000 profesionales de la salud ya se han vacunado satisfactoriamente.

Ha sido un año difícil y de enormes contratiempos, pero desde el 2017 cuando el huracán María nos puso a prueba, quedó demostrado que somos un pueblo resiliente y solidario cuando somos capaces de unirnos y llenarnos de empatía. La mayor enseñanza que nos deja el 2020 es que la vida es efímera y por eso, hay que detenerse a vivirla. De nada nos valen los títulos y los logros si no somos capaces de vivir y detenernos a observar nuestro alrededor. La pandemia nos puso en pausa para aprender a valorar los pequeños detalles de la vida. La reflexión individual es obligatoria para levantarnos a recibir con fe y esperanza las nuevas oportunidades de un nuevo año. ¡Adelante!


Image by Ricardo Dominguez

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